El cerebro crece a una velocidad impresionante en los primeros años de vida, y no hay mejor opción que la posibilidad de exponer a tu bebé a los beneficios de la música. Además, te encantará la oportunidad de aprender mucho sobre tu bebé mientras pasas tiempo con él en clase. Es una oportunidad para el desarrollo del vínculo y el apego que hacen que tu bebé se desarrolle mejor, hacer nuevos amigos (padres y bebés) y disfrutar todo lo posible de esta etapa.   
 
La música da soporte a las primeras etapas de desarrollo del niño.
Cuando escuchamos a los bebés explorando un amplio rango de sonidos con su voz recién descubierta, su boca, su lengua, están realmente jugando en lo que se llama -Juego vocal- El balbuceo, creación de sonidos, son partes de este juego. 
El juego vocal es una de las primeras etapas de desarrollo temprano del lenguaje y es entonces cuando los padres juegan un importante papel. El bebé y su cuidador se relacionan en este juego a través del tacto, la mirada, la observación, la escucha y la imitación. En clase, estimulamos este tipo de juego ya que da apoyo y estimula el desarrollo vocal estimulando el control respiratorio, el uso de las cuerdas vocales, y el esperar el turno para expresarse que sucede durante una conversación. 
 
La música colabora a que el bebé pueda experimentar patrones. Durante los primeros meses de vida, los bebés respetan un patrón predecible. Comen. Duermen. Se cambia el pañal. Los matemáticos llaman a ésto un patrón A-B-C. Los patrones ayudan a que los bebés se conecten y aprendan acerca del mundo. Reconocen patrones faciales: dos ojos, nariz, boca y la familiarización con uno, dos o tres idiomas escuchados frecuentemente. ​Los bebés y niños pequeños que aprenden a identificar patrones fortalecen su sentido de seguridad y se sienten más felices y más relajados porque pueden predecir que sucederá a continuación. Además, es una base sólida para futuro desarrollo escolar en matemáticas, Ciencias y Lectura. (ya que todo ésto forma a los cerebros de los niños para toda la vida)  Cada semana en clase los bebés experimentan patrones a través del ritmo y métrica, los contrastes en tempo (velocidad), bailes, lenguaje y juego vocal. 
 
La música y el Movimiento brindan oportunidades para el desarrollo de la motricidad fina y gruesa  
Los bebés crecen muy rápido durante el primer año de vida. Cada semana en clase, creamos oportunidades en clase para que padres/ cuidadores puedan dar apoyo y fortalecer a cada bebé en la etapa que se encuentra. Desde dar saltitos en el regazo, a instrumentos seguros para bebés, las clases estimularán su desarrollo motriz que le generarán buena base para su posterior desarrollo de acciones mas complejas. Está comprobado que la habilidad se sentir y luego mantener un ritmo continuo (habilidad que desarrollamos en cada etapa de las clases de Kindermusik) ayuda a que tu niño posteriormente desarrolle mejor capacidad de andar, saltar, andar en bicicleta, escribir, cortar con tijeras, entre otras.  
 
La música desarrolla habilidades de escucha
¿Alguna vez te detienes a escuchar los sonidos a tu alrededor? Realmente hay muchos. Puede que escuches sonidos de la TV, música, comerciales, el aire acondicionado, alguien hablando, los teléfonos, coches, etc. Afortunadamente, como adultos sabemos a qué sonidos prestar atención. Los bebés no lo saben hacer con tanta precisión. De hecho, los bebés más pequeños escuchan casi todo lo que suena a su alrededor -incluyendo los más de 300 fonemas, tonos y sonidos que se usan para expresarse en todos los idiomas del mundo. 
En Kindermusik, sabemos que los bebés se benefician de la estimulación que reciben constantemente en su idioma materno y también de poder escuchar sonidos y fonemas de otros idiomas, lo que les permitirá reconocerlos y reproducirlos con más facilidad a lo largo de su vida
 
Las más recientes investigaciones sobre el cerebro de los bebés y el lenguaje han indicado:
 
"Los bebés pueden ya distinguir la diferencia entre los sonidos de todos los idiomas hasta los 7 meses, que es cuando sus cerebros se enfocan solamente en los sonidos que escuchan a su alrededor. 
Una investigación de la Universidad de Washington en bebés de 7 a 11 meses demuestra cómo los sonidos del habla estimulan áreas del cerebro que coordinan y planean los movimientos para el habla. -La mayoría de los bebés balbucea a los 7 meses, pero no dicen sus primeras palabras hasta su primer cumpleaños- dice Patricia Kuhl, la co-directora de Instituto UW para el Aprendizaje de Ciencias del Cerebro. -Hemos encontrado activación en áreas motoras del cerebro cuando los bebés escuchan algo significativo para ellos, porque el bebé se involucra en intentar responder de alguna manera y sugiere que a los 7 meses los bebés ya están intentando encontrar la manera de hacer los movimientos en su boca, lengua, etc para producir palabras"

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